Cuando era pequeño y escuche por primera vez acerca de la revolución cubana me causó una gran y grata impresión. La sensación fue producida por la idílica, y bien ensalzada, idea del puñado de rebeldes que derrocaron al nefasto régimen de Fulgencio Batista. Obviamente, debido a la edad el encanto iba, y va, más allá de la ideología política. Además tuvo llegada en mí porque no se trataba de ningún país europeo, asiático o africano; era un país latinoamericano y como tal lo sentí cercano.
Con el paso de los años pude ir aterrizando aquella gesta revolucionaria dentro de proceso histórico contemporáneo. Pude ver que lo que comenzó como un gran proyecto socialista fue degenerando en un régimen muy crudo y ciego ante las libertades, deseos y necesidades de su propia gente. Producto de ello la isla tiene índices de desarrollo social relativamente altos en comparación con la región[1], lo cual me parece loable, pero lamentablemente se alcanzan a costa de represión y escasez económica que merma la calidad de vida de los cubanos, si no basta mirar las calles estancadas en el tiempo de La Habana o a las personas que se lanzan al mar con la esperanza de llegar a costas americanas.
Por tal motivo creo que la carta enviada por Castro al Granma puede marcar el comienzo de una importante etapa dentro de la isla. Si bien no creo que se trate de un gran cisma como lo fue en su momento la caída del muro de Berlín, sí creo que marcará el inicio de una reformulación crítica dentro del partido único cubano, además de ser el punto de partida para el surgimiento a la luz de nuevas ideas dentro de la isla así como el mayor peso de algunos cubanos residentes en el exterior dentro de su querida patria.
Este será un momento de transición histórica. Lo que considero más importante es que el pueblo cubano sea el que poco a poco vaya tomando el camino que ellos vean conveniente para su futuro, ya que nadie más que ellos son los encargados de aquella labor. Por ese motivo deseo terminar estas líneas con una frase que el mismo Castro les envía a sus compatriotas miembros del partido y que tomo como una pequeña arenga dirigida a TODOS los cubanos: el camino siempre será difícil y requerirá el esfuerzo inteligente de todos[2]. Suerte y fuerzas.





2 comentarios:
Algunos envalentonados por la actual coyuntura levantan las banderas pontificadas de la modernidad para acusar y condenar el modelo cubano como una satrapía-dictadura-infierno. Yo soy liberal, en lo político y en lo económico, y creo en las libertades fundamentales de las personas, por lo que obviamente no voy a estar de acuerdo con el modelo cubano, pero siempre me he preguntado: ¿cómo duró tanto Fidel, si "supuestamente" no tiene el apoyo de las grandes mayorías que viven subyugadas en Cuba, sin gozar de sus libertades fundamentales?. Algunos hablarán de sus grupos represivos, de que no había libertad para expresarse, de que la gente huía por montones por el mar, pero, ¿qué más hay?.
Saludos doc, y siga escribiendo
J. Mori
Me senti totalmente identificado con la evolución que tuvo tu percepción sobre la isla. Cómo solia decir un tio mío: "no hay fidel que viva 100 años, ni Cuba que la resista". Saludos,
Carlos
P.D. Felicitaciones por la buena pluma. Ojala podamos leerte seguido.
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