Recuerdo que en el colegio algún profesor mencionó que la principal diferencia entre el hombre y el resto de mamíferos es que nosotros somos animales racionales. Si bien existen algunos animales con ciertas capacidades cognitivas, nosotros tenemos la habilidad de generar y descubrir elementos en nuestro entorno. Nuestro elemento distintivo es la creación, no la reacción.
Sin embargo hoy en día percibo una negación del género humano. Se le está diciendo a los jóvenes en algunas universidades que deben aprender cosas y no necesariamente pensar. Apliquen, no se distraigan en discusiones que no llevan a nada, usen las formulas conocidas. Este tipo de enseñanza no solo evita la generación de conocimiento y de nuevos espacios de discusión dentro del espacio público y universitario, sino que subestima la capacidad de sus estudiantes para poder crear nuevas ideas y conocimientos. Si bien, creo que no debe existir una predilección absoluta por el estilo universitario, no se debe tratar de convertir a estas instituciones en centros de adiestramiento y menos se debe llamar universidades a algunos camuflados institutos que usan el prestigio de algo que no son.
Pero, lamentablemente, la expansión de este pensamiento simplista y mal llamado pragmático no se da solo por parte de algunas instituciones. Un importante número de alumnos desean escoger este tipo de educación porque pensar es más costoso que no hacerlo. Dicho de otro modo, “Paporretearme la lección y sacarme 20 es mejor que, quizás, sacarme menor nota pero saber lo que estoy escribiendo en mi examen; total la nota es lo que vale cuando me quieran contratar”. El rechazo a la autocrítica y al pensamiento crítico, no solo es un rechazo a un sistema de enseñanza o de ver el mundo, se convierte en una negación a nuestra esencia humana. Y, creo, no existe mayor pecado que negarse a uno mismo.
Pero, ¿Qué efecto tiene este proceso sobre nuestra sociedad?. Imaginemos por un momento que nuestro país es un chico que ha salido al mercado a comprar por encargo de su madre. Ella le ha dicho que si ve una piedra en el camino la salte y siga de frente. El pequeño se dirige a su destino cuando encuentra la primera piedra. Fiel a las enseñanzas de su madre, él la salta. Cuando han pasado veinte metros se encuentra ya no con una piedra, sino con un perro que no lo deja avanzar. ¡Uy mamá!, ¿Qué hago?. El razonamiento y la capacidad de análisis, propia de la evaluación del entorno, haría que el niño vea la manera de escapar del can. Sin embargo, el aplicar siempre recetas elimina dicha habilidad y ante un nuevo problema se cae en un vacío que hace el viaje más largo y penoso.
Si no tenemos una sociedad que pueda ver más allá de sus ojos o que no sea capaz de hacer un análisis de su realidad nos detendremos ante cada nuevo obstáculo que se nos cruce en el camino. El problema no es tanto el tiempo que nos pueda demorar superarlos, sino el daño que nos pueda causar. Basta recordar a PCP-SL hace unos años. Pensemos e incentivemos a pensar; será más complicado y costoso, pero creo que es la mejor manera de seguir progresando sostenidamente en todo ámbito que deseemos y que necesitemos para nuestro país.






1 comentarios:
Estoy totalmente deacuerdo con lo que indicas.
En las universidades y ni que hablar de los colegios, solo sirve ser funcional al sistema.
No importa si uno aprende o no aprende. Lo importante es pasar el ramo con buenas calificaciones.
Lo bueno, es que las sociedades cambian. Y hoy nos estamos levantando entes pensantes, que colocamos en jaque al sistema.
Que nos cuestionamos y comenzamos a ver que no vasta solo con la calificacion, sino que lo que realmente importa es pensar... es ver mas alla, es crear cosas propias. Es tener ideas propias y no copiadas a otros.
Te animo a seguir escribiendo y espero podamos tener algun tipo de comunicacion por internet.
saludos cordiales.
Alvaro, desde Chile
Publicar un comentario en la entrada